sentencia del TJUE Asunto C-186/16, de 20 de septiembre de 2017, que conoce de un pleito cuyo eje es que la cláusula de hipoteca multidivisa es nula por abusiva.

Hoy analizamos la reciente sentencia del TJUE Asunto C-186/16, de 20 de septiembre de 2017, que conoce de un pleito cuyo eje es que la cláusula de hipoteca multidivisa es nula por abusiva.

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Desde un Tribunal de Rumanía plantean la cuestión la interpretación que debe darse al artículo 3, apartado 1, y al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 93/13/CEE. (2) Dicho litigio trae causa de las demandas de declaración de nulidad de determinadas cláusulas supuestamente abusivas, incluidas en contratos de crédito al consumo denominados en divisas extranjeras, en particular las relativas al «riesgo de tipo de cambio» y a la obligación de reembolsar el crédito en la divisa extranjera en la que se contrató.

En primer lugar, entiende que la cláusula de hipoteca multidivisa es un elemento esencial del contrato en su nota 42.

En la nota 43 entiende que “estas prestaciones están indisociablemente vinculadas a la moneda en que se ha concedido el crédito”

 

Continua la resolución razonando que  “El hecho de que un crédito deba reembolsarse en una determinada moneda constituye, evidentemente, uno de los pilares de un contrato de préstamo, en particular, de un préstamo denominado en divisa extranjera.”

Continúa:

“45. En mi opinión, respalda esta conclusión el hecho de que, a falta de indicación de la divisa en la que se reembolsa un préstamo, se presume que tal reembolso debe efectuarse en la misma moneda en que se concedió el préstamo. En efecto, en virtud del principio del nominalismo monetario, que es una norma jurídica ampliamente extendida, sobre todo en los sistemas jurídicos de tradición civilista, se exige que la extinción de una obligación pecuniaria tenga lugar mediante el pago del importe numérico mencionado en el acuerdo entre las partes, sin que este importe se vea afectado por consideraciones de valor”.

Concluye:

1)   El artículo 4, apartado 2, de la Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores, debe interpretarse en el sentido de que corresponde al órgano jurisdiccional remitente apreciar, atendiendo a la naturaleza, al sistema general y a las estipulaciones de los contratos de préstamo en cuestión, así como a su contexto jurídico y de hecho, si la cláusula de que se trata, en virtud de la cual el crédito debe reembolsarse en la misma divisa en que ha sido concedido, refleja disposiciones legales de Derecho nacional, en el sentido del artículo 1, apartado 2, de dicha Directiva. Si no es así, el juez nacional deberá considerar que esta cláusula queda comprendida en el concepto de «objeto principal del contrato», lo que la sustrae del examen de su carácter potencialmente abusivo. Tal puede ser el caso de una cláusula incluida en un contrato de préstamo en virtud de la cual el prestatario debe reembolsar la cantidad en la misma divisa de la concesión del préstamo.

2)   La exigencia de que una cláusula contractual esté redactada de manera clara y comprensible implica que la cláusula relativa al reembolso de crédito en la misma moneda sea comprendida por el consumidor a la vez en el plano formal y gramatical, y también en cuanto a su alcance concreto, en el sentido de que un consumidor medio, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz pueda no solamente conocer la posibilidad de que la divisa extranjera en la que se haya contratado el préstamo sufra una apreciación o depreciación, sino también evaluar las consecuencias económicas, potencialmente significativas, de tal cláusula en sus obligaciones financieras. Sin embargo, esta exigencia no puede llegar a obligar al profesional a anticipar e informar al consumidor sobre acontecimientos posteriores no previsibles, como los que caracterizan las fluctuaciones de los tipos de cambio de divisas en cuestión en el asunto principal, ni a que este profesional asuma las consecuencias de ello.

3)   El artículo 3, apartado 1, de la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que el desequilibrio importante entre los derechos y las obligaciones de las partes que se derivan del contrato debe apreciarse teniendo en cuenta todas las circunstancias que el profesional hubiera podido prever razonablemente en el momento de la celebración del contrato. En cambio, tal desequilibrio no podrá apreciarse en función de acontecimientos posteriores a la celebración del contrato, tales como variaciones del tipo de cambio, que el profesional no controla ni puede prever.

 

En conclusión:

1.- A falta de indicación de la divisa deberá considerarse la divisa en la que fue concedido el préstamo.

2.- Hay que analizar si el derecho nacional del país considera la posibilidad de pago en la misma divisa o debe ser considerado elemento esencial del contrato lo que, en su caso, podría no solo ser la cláusula nula sino todo el contrato.

3.- El consumidor debe entender la cláusula y sus consecuencias.

4.- El hecho de que la divisa varíe en perjuicio del consumidor no es una causa de desequilibrillo que permita considerar abusiva la cláusula.